lunes, 24 de septiembre de 2012

Nuca pensé escribir algo así y menos creyendo que estaba superado, que con el tiempo había cambiado pero no me puedo engañar: mis sentimientos siguen ahí, presos de ti.
Sigo sonriendo sin motivo al verte, al oírte o simplemente al recordarte. Estás más dentro de mí de lo que imaginaba.

No hay día que no piense en ti, en tus ojos, tu sonrisa, tu aroma... incluso, a veces, se planta ante mí la primera vez que te vi, el primer abrazo, cuando me dijiste por vez primera que siempre estarás ahí o el primer "te quiero", esas dos palabras que nunca dejé que salieran de mí, que nunca dejaré de oír unas veces a voces y, otras en susurros, pero siempre en mi mente.


Me enfado conmigo misma por no haber avanzado, por darme cuenta que sigo en el mismo punto que hace meses. Pero, también lo pienso y, me engaño, porque no sigo en el mismo punto sino que aún ha empeorado. Tanto daño y malos momentos que he pasado, tantos minutos llorando por sentir lo que es imposible y todo para qué, ¿para que me siga haciendo daño verte con otro?; ¿para seguir fingiendo que estoy bien cuando no soy yo quien te besa?; ¿para conformarme con una amistad cuando eres mi primer y último pensamiento del día?




Después de dos años, quizá sea el momento de actuar y cortar por lo sano, es ahora o nunca. Puede que sea muy radical, que me salga mal y pierda más de lo que gane, pero quizá la mejor solución está en desaparecer por un tiempo.


viernes, 7 de septiembre de 2012

Aprende a vivir


Tras una noche sin apenas pegar ojo, me levanto lentamente y, quitándome las legañas, empiezo a ver lo que hay a mi alrededor. Es mi habitación pero, extrañamente, no es como la dejé anoche, antes de dormirme.
Sorprendida encima de la cama, miro todo mi alrededor. Sólo hay puertas y más puertas, por todas partes, parece como si al abrir cada una de ellas detrás me esperase un suceso terrible.
Estaba decidida a averiguarlo. Curiosamente, a medida que me acercaba a la primera puerta, comenzando desde mi izquierda, se iba viendo poco a apoco más claro una serie de letras escritas a fuego en la parte superior de la puerta. En ésta primera se leía Amistad. Respire hondo como para coger fuerzas antes de cruzar el umbral. Tras aquella puerta color haya, se extendía a mis pies un innumerable número de colores y fotografías. A medida que avanzaba me introducía en éstas. Sorprendentemente eran momentos de mi vida. En una de ellas me encontraba rodeado de mis amigos tomando unas cañas y echándonos unas risas al recordar imágenes divertidas del fin de semana anterior, las caras tan extrañas y, en ocasiones deformadas, tras una fotografía casi hecha a traición. En otra imagen se veía cómo disfrutábamos de un helado tumbados en unas toallas y rodeados de barajas de cartas porque fue la época de un juego muy popular entonces: el mentiroso. Y así fui recordando siete momentos distintos. Momentos inolvidables que, en ese instante, pueden parecer insignificantes e incluso rutinarios pero que, tras unos años, añoras, sobretodo si todos esos amigos han ido alejándose poco a poco. Al final se veía otra puerta, la salida, pero además una frase escrita con letras rojas: “Disfruta de los pequeños momentos porque éstos no vuelven. Los buenos amigos siempre están ahí.”
Volvía a estar en mi cama. La puerta de Amistad había desaparecido. Me dirigí a la siguiente: Familia. Ésta me hacía sentir como en casa, tranquila, protegida. Al entrar momentos agradables y otros que no lo eran tanto pero todos rodeada de la familia. Una de ellas me llamó especialmente la atención. Era de los primeros años que iba de vacaciones a la playa. Tendría unos cuatro años y eso si que eran vacaciones en familia: padres, tíos, abuelos y por supuesto mi hermana gemela, inseparables. Recuerdo que mi abuela se pasaba las horas muertas bajo la sombrilla sentada en su silla sin parar de hacer pasatiempos, cosa que aún sigue haciendo. Mi abuelo no podía disfrutar de un día de playa sin darse un buen paseo por la orilla y no faltaba el gran chapuzón de mi tío, que cada vez que entraba al agua, parecían cambiar de rumbo las olas. Después de una jornada más de calor, tras la cena, venía lo mejor: los grandes helados sentados en una agradable terraza: chocolate, vainilla, nata, nueces…
Fueron pocas las veces que se repitieron las vacaciones con toda la familia. Así pasaron una tras otra imágenes, momentos en los que desearías que ésa no fuera tu familia, en que estarías mejor sola… Llegué a la puerta de salida, en ésta también había algo escrito:”La familia no se elige, pero es lo más importante que tenemos, te apoyarán y querrán eternamente.”
Siguiente puerta: Amor. El amor puede ser de muchas formas distintas, pero todas ellas importantes. Quizá es el sentimiento que más abunda ya que puede ser de muchas maneras. Imágenes como cuando un niño recién nacido coge el dedo de su madre; el perro que no se separa de su amo ni aunque éste muera; el beso entre dos jóvenes enamorados; el anciano que ésta ahí siempre que su esposa tiene que permanecer durante largo tiempo en un hospital o la niña que se te acerca con una flor en la mano y te la regala porque te ha visto llorar. Las muestras de amor son continuas, se ven en cualquier momento.
Entre todas estas escenas me quedaría con una que me tocó el corazón. Trabajaba cuidando personas ancianas y había mucha gente a mi alrededor que parecía estar trabajando con ganado o con simples cajas. Sin embargo, con pequeñas muestras como la que una anciana me hizo, se da uno cuenta de que son personas, que viven y que, como todo ser, necesita amor y cariño.  El hecho de que me regalara unas guindas, ésas que esperaba con locura porque eran el regalo de su hijo cuando le iba a visitar, casi de año en año, demostraba que, aunque sólo pasaras unas horas con ella, el hecho de hacerlo con cariño y escucharle sin más, lo agradecía enormemente.
Llegué al final y ésta vez , se veía escrito lo siguiente:”El amor es lo que mueve el mundo, es necesario y se muestra de tantas formas que siempre está presente.”
La cuarta puerta llevaba un sentimiento algo distinto: Ilusión. Quizá se podría decir que está conectado a todos los anteriores. La ilusión por conocer gente y hacer nuevas amistades, la ilusión por hacer feliz a un ser querido o la ilusión de ver nacer a un nuevo miembro de la familia. Posiblemente el mejor reflejo de ilusión o de las primeras imágenes que se nos vienen a la mente, es la ilusión de los niños la noche antes de reyes por descubrir sus juguetes preferidos al día siguiente. Esa ilusión que a medida que crecemos vamos perdiendo. Pero también se observa cuando una chica está deseosa de ver la cara que pondrá su novio al darle el regalo de aniversario en el que ha puesto toda la ilusión y todo el amor del mundo.
La frase de ésta puerta es:” Ilusiónate como  cuando eras niño y hazlo por cada cosa que te importe, que te haga sentir viva, que te haga ser feliz .”
La puerta que iba a abrir ahora me llamó mucho la atención: Esperanza. Es una de mis palabras preferidas y forma parte de una frase que siempre está en mi mente:”La esperanza es lo último que se pierde”. Y por los sucesos que había vivido últimamente, no dejaba de pensar en ella. Desde pequeño te vas ilusionando por cosas. A medida que vas creciendo esperas que según pase el tiempo vayas cumpliendo tus metas. Si las cosas salen mal siempre esperas que mejoren o que cambien. Por ejemplo, desde que tenía cuatro años esperaba ser médico cuando creciera, tener un perro y muchos amigos.  Años más tarde tenía la esperanza de que para mi próximo cumpleaños me regalaran un bicicleta nueva. Ya de adolescente seguía teniendo la esperanza poder estudiar lo que siempre has deseado. Nada de esto se ha cumplido a día de hoy pero nunca pierdo la esperanza, seguro que más tarde o más temprano se consigue.
Antes de salir leí esta frase que me emocionó:”Nunca pierdas la esperanza, si luchas por lo que quieres antes o después llegará. A veces, cuanto más difícil es el camino, mayor es la recompensa.”
La sexta puerta mostraba: El Pasado. Todo el mundo tiene un pasado. Ante todas las imágenes de tu vida; momentos buenos, momentos malos, alegres, tristes, vergonzantes, esperanzadores, inolvidables, surrealistas, irrepetibles.
Creo que como a mi le pasa a mucha gente. En algún momento echas de menos algo del pasado. Algunas afirman que tiempo pasado fue mejor o, también, más vale lo viejo conocido que lo bueno por conocer. La gente que se aferra al pasado se dice que tienen miedo al futuro. Pienso que en cierta manera todo el mundo tiene algo de miedo al futuro, el no saber qué te va a suceder, el saber que todo puede cambiar sin saber si será a mejor o a peor…
Esto también se conoce por morriña, saudade, melancolía, añoranza, nostalgia.
Pero el pasado sirve para hacer tú mismo tu futuro. Si aprecias las cosas buenas del pasado y aprendes de las cosas malas no volviéndolas a cometer, tu futuro será mejor que tu pasado. Cada uno se escribe su propio futuro y depende de lo que quieras hacer con tu pasado.
La frase que cierra esta puerta abierta hay que tenerla muy en cuenta:” No está mal mirar al pasado pero, lo que importa, es el presente, porque de él dependerá tu futuro. El pasado, pasado está, quédate con lo bueno y aprende de lo malo para no cometer los mismos errores”.
Creí que con esta puerta se terminaba este, como llamarlo, surrealista sueño. Pero, ahora la imagen no era la misma. No estaba rodeada de puertas, sino que había una única puerta de color blanco, no haya como las demás y sorprendentemente no decía ni una palabra, no había absolutamente nada.
Entré con más miedo y nerviosismo que en todas las anteriores. Abrí la puerta cuidadosa por temor a lo que pudiera haber detrás.
Era aún más distinta por dentro. No se veían imágenes. Pero sí muchas frases decoraban las paredes de arriba abajo. Se extendía ante mí un largo y blanco pasillo. Todas las frases estaban escritas y colocadas de manera que una seguía a la otra. Comencé a leer.
- Recuerda las palabras escritas en cada puerta que abriste.(Amistad, Familia, Amor, Ilusión, Esperanza y Pasado).
- Recuerda todas las frases de despedida de cada una de las puertas a las que has entrado anteriormente.( Disfruta de los pequeños momentos porque éstos no vuelven. Los buenos amigos siempre están ahí. La familia no se elige pero es lo más importante que tenemos, te apoyarán y te querrán eternamente. El amor es lo que mueve el mundo, es necesario y se muestra de tantas formas que siempre está presente. Ilusiónate como cuando eras niño y hazlo por cada cosa que te importe, que te haga sentir viva, que te haga ser feliz. Nunca pierdas la esperanza, si luchas por lo que quieres antes o después llegará. A veces cuanto más difícil es el camino, mayor es la recompensa. No está mal mirar al pasado pero, lo que importa es el presente, porque de él dependerá tu futuro. El pasado, pasado está, quédate con lo bueno y aprende de lo malo para no cometer los mismos errores.)
 - Reflexiona sobre todo lo que has visto y leído.
- Olvida el mal momento que estás viviendo.
- Apóyate en tus amigos.
- Apóyate en tu familia.
- Quiere, ama como si no importara nada.
- Haz realidad tus ilusiones, tus sueños.
- Ten esperanza porque todo llega aunque se haga esperar.
- Vive el presente, disfruta, cree en el Carpe Diem, sonríe.
Soy tu futuro. Si sigues estos pasos siempre positivamente y das siempre lo mejor de ti, tendrás un fructífero porvenir, alegre, apasionante y alucinante futuro. Suerte.


viernes, 17 de agosto de 2012

Juventicidio

No puedo creer que me deje por un chico que apenas conoce, ¡qué clase de amigas se hacen eso! Toda la noche aguantando sus tonterías para que luego me haga esto…

Quizá sea yo, que estoy paranoica y veo cosas donde no las hay. ¿Doy demasiadas vueltas a las cosas?
Sin darme cuenta me estaba alejando del antro donde estaba con mi ‘amiga’ y ahora me estaba adentrando por un callejón oscuro. A medida que caminaba, más siniestro me parecía, pintadas en las paredes y no precisamente animadas, ni un alma paseando por él… Un humo denso y mal oliente salía por una de las ventanas del edificio de mi izquierda. El olor era irrespirable, se metía por mis pequeñas narices y llegaba a mi trastornado cerebro, provocándome una sensación irrefrenable de vomitar. Tapé fuertemente mi boca y nariz y aceleré mi paso para alejarme lo antes posible de ese hedor.
Cuando el ambiente cobró su olor normal, a pesar de la contaminación existente, me apoyé en una farola y cogí aliento. Como las únicas dos farolas de este callejón, habían perdido las ganas de alumbrar.
Me senté en la acera mugrienta. No paraba de tener náuseas, de un momento a otro podía caer. Se juntó el fétido olor del callejón con las copas de más tomadas en el bar.
Al poco me limpié con la manga de la camisa y me levanté con gran dificultad ayudada por la farola. Seguí mi andadura por aquel callejón inhóspito.
Después de unos pasos tambaleantes, oí un pequeño ruido a mi espalda. Al principio no le di mayor importancia pero un nuevo ruido hizo que cambiara de idea. Me paré en seco unos segundos y me di la vuelta, no parecía haber nada extraño, a parte, claro está, de lo ya siniestra que era la calle. Todo seguía tan oscuro como el primer momento en que me adentré en él.
Empezaron a pasar por mi cabeza espantosas ideas. Los ruidos aumentaban a cada paso, por la derecha, por la izquierda... Dirigía mi mirada hacía los inquietantes sonidos a medida que los oía. Aumentaba mi miedo por momentos.
Pensé durante unos segundos que volvían a mí las ideas obsesivas que había tenido anteriormente. Alguien me estaba persiguiendo. A cada paso que daba, sentía uno detrás. Miro mis huellas marcadas en la acera. Pero, ¿de dónde salen mis huellas? No recuerdo haber pisado nada mojado y sin embargo, miraba detrás y veía pisadas a lo lejos, cada vez más cerca de mí que terminaban en mis zapatos.
Retrocedí unos metros para comprobar que aquellas pisadas que veía eran reales y eran mías. A pesar del miedo que invadía mi cuerpo por los innumerables ruidos, cada vez más frecuentes, seguí andando para ver las huellas. Volví a mirar para detrás. Las huellas comenzaban a desaparecer. Desconcertada, seguí adelante intentando pisar de nuevo las huellas dejadas anteriormente,  y regresar así al punto donde me había parado, en medio de esa calle que empezaba a ser infernal, pero sorprendentemente no conseguía acertar con ninguna huella. No era para nada una línea recta y tampoco las huellas que dejaba de nuevas iban muy allá, parecía que por allí había caminado cientos de personas, cruzándose sus huellas.
Después de caminar varios metros y no haber visto a nadie, pensé que igual me estaba volviendo loca. Seguía oyendo ruidos y allí no se veía ninguna persona, ni siquiera animal. Cerré los ojos por si lo que estaba viviendo era una pesadilla horrible, pero, al abrirlos lentamente pocos segundos después, todo seguía igual.
De repente, una sombra se cruzó ante mis ojos unos metros más adelante. Pasó muy deprisa en apenas décimas de segundo. Definitivamente estaba teniendo visiones porque en un callejón como éste, totalmente inhabitado y oscuro,  que ya había comprobado que no había nadie, no podía haber sombras y menos moviéndose delante de mis narices.
Empecé a sentirme mal. Estaba mareada. Caí al suelo. Miré a mi alrededor intentando buscar ayuda o alguna explicación a lo que estaba viendo y oyendo. Pero la situación era la misma, ruidos y todo desierto.
Las sombras aumentaban a mi alrededor y se unía a ellas unas risas intimidantes. Éstas se introducían en mi frágil cabeza y parecían reproducirse allí dentro.
Por momentos empecé a sentir frío y perdía las fuerzas incluso, para moverme. La cabeza estaba a punto de estallarme, era como si me estuvieran atravesando el cráneo con una taladradora, los oídos me pitaban y oía ruidos inexistentes, la cabeza me daba vueltas, no conseguía fijar la mirada en ningún lugar más de dos segundos, las ventanas de los edificios parecían tener vida propia. Unas se convertían en duendes verdes, otros en caras de lucifer incluso aparecían hadas vestidas de negro, lo cual era muy gracioso porque se peleaban con los duendes.
Tiritaba cada vez más, ya estaba casi con espasmos, no podía mover ni los dedos. En ese instante empecé a sentir fuertes náuseas. También sentí la primera sacudida de mi cuerpo contra el asfalto, puede que incluso me hubiera roto algún hueso, pero lo peor fue que se volvieron a repetir unos minutos después, ésta vez, quedándome totalmente paralizada, sin poder mover brazos, piernas, nada,  sólo reaccionaban mis perjudicados y sufridos ojos.
Tiempo después empezaron a pasar ante mis ojos numerosos momentos de mi vida, buenos y malos: el día de mi comunión, viendo hacer el payaso a mi tío; la primera vez que me peleé con un chico por insultar y pegar a una amiga; el día que aprobé el carné de conducir; la primera borrachera… y la última, aquella misma noche que mis ojos se cerraron para siempre.

jueves, 9 de agosto de 2012

Pensar


¿En qué piensas, cuando lo que mas feliz te hace está cerca tuyo?
En que no pase el tiempo, en que si tuviera que morir no se me ocurriria forma mejor, que la cosa más pequeña es lo que hace que ese dia haya merecido la pena vivirlo, que un dia soleado es la energia que necesitas para seguir, en que el dia menos pensado te regalen una nevada, ver caer los copos a través de la ventana, piensas en la sensación que te produce sentir la arena de la playa cuando paseas por la orilla y te sacuden cariñosamente las olas, piensas en que en cualquier momento el tiempo se detendrá para disfrutar del paisaje, en que sus ojos son tan bonitos como un cielo de verano, en que su aroma es capaz de relajarte y excitarte a la vez, en que el roce de su cuerpo, te hace sentir el mismo escalofrío del viento en tu cara, tranquilo, suave, delicado, en que podrias ver pasar el tiempo tumbado en la hierba, sintiendo su frescor, viendo pasar nubes, inventando distintas formas, y si ademas sientes una mano amiga, sincera, que nunca querrias soltar, el mejor sueño de una princesa de cuento.
Pienso que una sonrisa puede hacer que vuelva a latir un corazón, sacar la mejor idea de un inventor o la mejor frase de un viejo poeta. Pienso que si volviera a nacer querria convertirme en aire, el que nos hace respirar, en agua, el que nos hace seguir vivos, en luz, la que proyectan unos ojos enamorados, en lágrima para nacer en unos ojos y morir en las mejillas, en ser un beso, el que te pide un familiar, el que regalas a un amigo o el que te roba un amor.
Pienso que el amor que puedes llegar a tener por alguien, por un simple objeto o simplemente el amor que se siente por el simple hecho de estar vivo, es tan inmenso como el cielo, el mar o el corazon. Corazon inabarcable, indomable, infinito. Capaz de no dejar nunca de amar, ni siquiera si un pintor consiguiera dibujar el sonido de una lagrima al caer, ni cuando el dia mas emocionante e intenso de tu vida haya la peor de las tormentas, ni cuando la vida te quita a alguien insustituible que forme parte de ti, ni cuando te haya puesto tantas trabas en el camino que quieras abandonar para siempre.
El amor no se acaba ni cuando la vida se va.
¿Qué pienso? Que igual sea eso lo más grande en el mundo, el amor, capaz de mover montañas, de secar rios, de sentir el cielo en los pies, capaz de agarrar sin ultizar las manos, de sujetar sin punto de apoyo, capaz de juntar el agua y el aceite, de abrazar sin nisiquiera tocar, de hacer ver al ciego, de sentir con solo respirar, de hablar con solo mirar, capaz de parar la ultima guerra del mundo, capaz de bajar las estrellas por una sonrisa.
¿Y sabes qué más pienso? Que nunca se deja de dar y de recibir amor, porque el amor se trasforma en lo que sea, en lo mas inimaginable, en palabras, en risas, en abrazos, en besos, en locuras, en amigos, en conocidos, también en enemigos, incluso en lágrimas. Está en una mirada, es un gesto, en un libro, en una flor, en un dulce, en una caricia, en un dibujo,en voces, en secretos... donde quiera que mires, busques o huyas, tanto si quieres olvidar, o prefieres recordar, en todas y cada una de las cosas hay amor.

Días...

Hoy es uno de esos días en lo que te gustaría coger el bolso y salir corriendo. Huir de lo que conoces, de lo que te rodea, de tu vida tal como la estas viviendo.
Días en los que te levantas sabiendo que no va a cambiar nada, que las cosas son igual que ayer, que hace semanas, meses.... que sabes que tienes mogollón de cosas por hacer y precisamente no estas realizando ninguna de ellas. Que simplemente estás enjaulado en una rutina que te come, que te engulle, que te consume...
Días en los que miras a tu alrededor y nada te gusta, nada te motiva. Días en los que miras atrás, cuando eras más joven, cuando tenías metas, ilusiones y compruebas desconsoladamente que todo lo que ansiabas sigue sin realizarse, que estás igual que hace 5 años, en el mismo sitio pero con 5 años perdidos.
Te paras a pensar si realmente merece la pena vivir así, si seguirás estando igual dentro de otros 5 años, si cambiará algo en los días sucesivos...
Días en que no te apetece hablar, ni comer, ni siquiera despertarte, mucho menos si tienes que estudiar o trabajar.
Días en los que apagas el despertador y te preguntas ¿para qué?
Días en los que sólo te apetece llorar, que olvidas cómo es una sonrisa, días que duelen. Días que piensas que puede ser sólo un mal día, pero compruebas que realmente llevan siendo meses.... Y levantas la vista, con los ojos cargados de lágrimas, húmedos, tristes, sin esperanza y no ves luz al final del camino.
Días en los que necesitas soledad, en los que disimulas tu mal estar ante todos, quizá por ti, quizá por los que te quieren para no preocuparles, para que no se pongan más cargas de las que ya les toca soportar, o quizá por no dar el gusto de verte mal a los que no pueden ni verte.
Días en lo que ni siquiera las palabras de ánimo de tus amigos, de los buenos amigos, ni de la persona que más quieres pueden animarte.
Días en los que te das cuenta que igual es por ti, por tu familia, por tus amigos, por tu pareja o porque no tengas pareja, por las desilusiones... o que igual es porque el mundo según está no está hecho para ti. Pero lo más fácil es pensar lo contrario, tú mismo no estás hecho para este mundo.
Días en los que echas de menos a los que ya no están, a los amigos que tienes lejos, a los amores perdidos, los que ilusionaron e incluso los que te hicieron daño, simplemente por el hecho de que estuvieron en tu vida y durante un tiempo nada era igual, ningún día era igual a otro.
Días en los que sólo puedes pensar, ¿hasta cuando?

martes, 31 de julio de 2012

Vacaciones I

Ahora que estamos en época estival,que nos animamos más a disfrutar del sol, del aire libre, del ocio y que podemos compartir y aprovechar horas y horas con familia y amigos, dejaros algunas fotos de preciosos lugares que podéis visitar, quizá, en vuestro próximo viaje, lugares para disfrutar de unas merecidas vacaciones.
En muchos de ellos, he tenido el privilegio de pasar un tiempo. Hay tanto destinos nacionales (España) como extranjeros. Espero que os guste y pueda ayudaros a elegir, aunque, en mi opinión, va a estar realmente complicado quedarse sólo con uno. Por último intentaré dejaros unas palabras de cada imagen. ya sea un buen recuerdo del lugar, una anécdota o lo que me trasmite ese lugar.


Florencia(Italia)

A esta ciudad le tengo un cariño especial. primero porque en mi viaje de estudios por Italia, quedé maravillada con la ciudad y, en segundo lugar, porque allí se encuentra viviendo mi hermana gemela, con la que compartí grandes momentos en el Año Nuevo 2012. la primera se trata de una vista panorámica de la ciudad desde el mirador de Michelangelo. La segunda, la fachada del Duomo de Florencia(la catedral), Santa María del Fiore. Y por último, pero no menos importante, el maravilloso Ponte Vecchio.




San Gimignano (Italia)

Un pequeño pueblecito en plena Toscana italiana a poco tiempo de Florencia en autobus, conocida por sus numerosas torres, hasta quince se pueden ver en este acogedor y entrañable lugar. Además, podréis disfrutar hasta de un improvisado Dante, recitando "La Divina Comedia", como se observa en la primera imagen.




Roma (Italia)
La "Cittá Eterna" o ciudad eterna, es la ciudad monumental por excelencia de este país. No puedes levantar la vista y no divisar algún nuevo monumento, a cual más majestuoso.





martes, 24 de julio de 2012

Te veo...

Te veo en el agua
azul y profundo
como tu mirada.
Te veo en el aire
paloma que vuela
al instante.
Te veo en las nubes
delicadas como tu piel.
Te veo en el sol
como tus ojos, brillante.
Te veo en las flores
recuerdos de tu aroma.
Te veo en el horizonte
infinito como tu corazón
lleno de amor y pasión.
Te veo en el espejo
ocupa de mi corazón reflejo.
Te veo en mis sueños
princesa de los cuentos.
Te veo en la calle
agarrada a mi alma
ofreciendo tu mejor baile.
Te veo en la dulce brisa
que acariciaba tu sonrisa.
Te veo en la arena
atrapada en mi pobre corazón
como mísero polizón
mi dulce condena.
Una huella grabada a fuego
consecuencia de este último juego.